
En enero de 1879 comienza a predicar como misionero, a través de un puesto temporal, en el pueblo de Petit Wasmes en la minera de carbón del distrito de Borinage en Bélgica, siguiendo la profesión de su padre. Como demostró a lo largo de su vida, tomó al cristianismo muy enserio, Vicent optó vivir como aquellos a los que él predicaba, compartiendo sus dificultades; intentando, de esta manera, facilitar sus vidas. Llegó a dormir en una pequeña choza en la parte trasera de una panadería; además de repartir sus alimentos y ropas. Las autoridades de la iglesia se enteran del obrar de Vicent y deciden sacarlo de su puesto. De esta manera se movió a una aldea cercana, Cuesmes, permaneciendo un año completo en una absoluta pobreza y en contacto con los mineros, por los que sentía una gran simpatía : "Los carboneros y los tejedores siguen constituyendo una raza aparte de los demás trabajadores y artesanos y siento por ellos una gran simpatía y me sentiría feliz si un día pudiera dibujarlos, de modo que estos tipos todavía inéditos o casi inéditos fuesen sacados a luz.(...)".


