Los últimos años de Van Gogh estuvieron marcados por sus permanentes problemas psíquicos, que lo llevaron a ser recluido en sanatorios mentales de forma voluntaria, entre los que se encontraba el asilo de Saint-Remiy, donde realizó los cuadros de cipreses y La noche estrellada, expuesta en los independientes en 1889. En el sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence le es habilitada una habitación para que siga pintando. Aquí empezó una frenética vida artística inspirándose en Rembrandt. En mayo de 1890 un amigo de Theo, el doctor Paul Gachet, le invita a que le haga diversas consultas y, como Vincent no tiene dinero, le paga haciéndole un retrato. Durante los últimos treinta meses de vida llegó a realizar 500 obras y en sus últimos 69 días firmó hasta 79 cuadros.
Durante la noche del 27 de julio de 1890, a la edad de 37 años, caminó a un campo con un revólver donde se disparó en el pecho. A pesar de su herida se arrastró de vuelta a la posada Ravoux; murió el 29 de julio de 1890, dos días después, en brazos de su hermano Theo, "Yo arriesgué mi vida por mi trabajo, y mi razón siempre fue menoscabada": éstas son las palabras de Vincent en su última carta encontrada en su bolsillo el 29 de julio de 1890. Realizó cerca de 750 cuadros y 1600 dibujos. En 1973 fue inaugurado en Amsterdam el Museo de Vincent Van Gogh.


